FIGURA DEL PEDAGOGO EN LA
ORIENTACIÓN: RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS (BULLYING)
En el presente trabajo se quiere concienciar sobre la
situación que viven en los centros escolares algunos niños y como el bullying
se puede erradicar si se tuviera la figura real del pedagogo como orientador y
mediador.
El acoso escolar más conocido como bullying según
(Cerezo, y Esteban, 1992) como revisaron en (Lowenstein, 1977; Olweus, 1978; Laslet, 1980;
Floyd, 1989; Besag, 1989; Ahmad y Smith, 1990), se trata de una forma de
conducta agresiva, intencionada y perjudicial cuyos protagonistas son jóvenes
escolares donde comúnmente lo realizan en el aula o en la calle o hasta en
redes sociales (ciberacoso), es una forma de maltrato psicológico, verbal o
físico. Un rasgo específico de estas relaciones es que el alumno o grupo de
ellos que se las da de líder trata de forma tiránica a un compañero, al que
hostiga, oprime y atemoriza periódicamente, hasta el punto de convertirlo en su
víctima habitual. Además no se trata de un episodio esporádico, sino persistente
que puede durar semanas, meses e incluso años.
He elegido este tema porque cada vez son más los niños
que sufren este tipo de acoso y pienso, que a pesar de que este a la orden del
día no se le da toda la importancia que se debería, pasando desapercibido y sin
hacer programas de intervención (para así concienciar a todo el mundo de que se
debería de erradicar y para trabajar tanto con el alumnado como el profesorado
para minimizarlos).
¿Cuántas veces has presenciado
que se reían de alguien en clase? ¿Cuantas veces has tenido miedo por ponerte
una ropa que te gustaba pero que ya se habían metido más de una vez contigo por
ponértela? ¿Cuantas veces te han insultado/empujado o has presenciado que a
algún compañero tuyo le ha pasado? ¿Has reaccionado? ¿Has evitado que alguna se
metiera con otra?
Y, por otro lado, ¿Cuál sería
la función del pedagogo?
Según un estudio que elabora el Observatorio para España de la
ONG Internacional Bullying Sin Fronteras, la suma de todos los casos desde
noviembre de 2016 a noviembre de 2017 finalizaron con 1.475 casos graves de bullying, lo que habla de un
aumento en torno al 20 por ciento anual. "El
acoso escolar o bullying se cobra
la vida de 200 mil jóvenes y niños al año entre personas de 6 a 21 años según
un informe conjunto realizado por la Organización Mundial de la
Salud junto a la ONG Internacional Bullying Sin Fronteras. 'Dentro de
la Unión Europea, hasta 24 millones de niños y jóvenes al año son víctimas
de acoso y maltrato por bullying. De todas esas víctimas de bullying unas 21
mil pierden la vida en forma voluntaria anualmente.
Pues bien, deberíamos empezar
hablando de la figura del pedagogo como mediador y dinamizador en clase teniendo la formación
específica requerida para ello, de programas específicos que están en su mano
para reducir ese acoso y hacer que haya una convivencia sana en clase, donde
las relaciones entre iguales sean de respeto mutuo.
Por ello, revindicar la figura
real del pedagogo en los centros escolares es necesario, ya que este es un
agente interno de cambio, el único capaz de poder interrelacionarse tanto con
padres, dirección, profesorado y alumnado.
Aunque se llega a dar un
problema serio debido a la calidad educativa de nuestro sistema educativo español
ya que al orientador no le corresponde un centro; sino 800 alumnos, ¿Cómo es
posible que un orientador pueda realizar bien su trabajo si tiene a su
disposición 800 alumnos? Supongamos que esos 800 alumnos se dividen en 4
centros escolares, ¿Cómo puede ser el orientador un mediador de conflictos si
no puede estar a tiempo completo en un centro escolar? ¿Cómo va a estar
implicado en el alumnado cuando este lo necesite si a lo mejor no le toca estar
en ese mismo centro?
El orientador, aquel que debe
de ser dinamizador, aquel que se interrelacionada con todo el centro educativo
y aquel que es el agente de cambio se le obliga a desdoblarse y no se le
permite atender con el rigor que este debería.
El orientador es el
encargado para desarrollar en los estudiantes habilidades para la resolución
pacífica de conflictos y lo hace atreves de la escuela ya que es ahí donde
niños y adultos, hijos y padres, alumnos y docentes, pueden reflexionar y
analizar situaciones conflictivas y tratar temas como: violencia y paz,
conflictos y guerras, distribución del poder y justicia. A partir de ello,
tender a generar preocupación, compromiso por la justicia que posibilite una
lectura de los hechos y acontecimientos ajustados a lo real, en el marco de la
normatividad, los principios y valores del ser humano afirmó Boggino (2003).
El diseño de una cartilla
pedagógica que aborde mecanismos para la resolución pacífica de conflictos es
el primer paso de un proceso serio el cual debe desarrollarse en la
institución; aplicar estrategias adecuadas para la resolución de conflictos
contribuye a mejorar el clima del plantel, convirtiendo a sus estudiantes en
individuos más dialogantes y negociadores, responsables, respetuosos con las
diferencias y tolerantes con las divergencias. El objetivo de esta cartilla es
plantear estrategias que logren soluciones pacíficas, negociadas y consensuadas
en el ámbito escolar, capaces de conciliar las divergencias que puedan surgir
en el compartir cotidiano, favoreciendo el clima de aula y del plantel,
minimizando los problemas disciplinarios, porque el diálogo se impondrá donde antes
predominaban el castigo, las imposiciones, la falta de respeto, los insultos y
las agresiones.
En el contexto
pedagógico es importante la resolución pacífica de conflictos, de esta forma
los niños aprenden nuevas maneras de zanjar sus diferencias de un modo positivo
y enriquecedor, llevándolos a una gran transformación en cuanto al manejo
asertivo de los problemas, convirtiéndolos en generadores de paz, negociadores,
mediadores en la solución de conflictos, hombres y mujeres con las mejores
disposiciones para solucionar las desavenencias en las comunidades donde les
corresponda interactuar especialmente en el nivel institucional; llevándolos en
un futuro a ser mejores personas.
Por otra parte, el orientador es aquel que puede luchar
contra las desigualdades que hay en una clase ya que la clase es el reflejo de
la realidad de un mundo que vive en constante desigualdad, debido a que siempre, habrá unos alumnos que predominen sobre otros, por eso en una clase siempre
habrá niños que tengan una clase social más alta y otros más baja, otros en cambio
serán morenos y otros rubios, las personas somos totalmente distintas unas de
otras, por lo tanto debería de haber pleno respeto entre nosotros y respetar
esa individualización que nos hace únicos y desde la escuela se puede cambiar
un poco más el mundo para que así cada día vaya a mejor.
Por lo tanto la escuela
para el niño es el ambiente donde se relaciona y donde más convivencia hay
entre ellos por lo que debe incidir en la adquisición de valores y conductas.
Para así convivir en un contexto
caracterizado por armonía y no de violencia encaminado hacia actitudes
positivas y no negativas y de riesgo. Tener igualdad y una convivencia sana en
una clase es tener una sociedad más justa. Ser libre del bullying y del acoso escolar no es sólo liberarse de
las propias cadenas, sino vivir de una forma que respete y mejore la libertad
de los demás ya que como dijo Mandela'' la educación es el gran motor del
desarrollo personal siendo a través de la educación como la hija de un
campesino puede convertirse en médico, el hijo de un minero puede convertirse
en el jefe de la mina, o el hijo de trabajadores agrícolas puede llegar a ser
presidente de una gran nación''.
Que el bullying exista
no es algo natural, es algo que ha sido creado por el hombre, por nosotros
mismos y por eso puede superarse y erradicarse mediante acciones de los seres
humanos. Erradicar el bullying es un acto que todos nos deberíamos de plantear
ya que es un acto de justicia, pero ¿Cómo se puede erradicar una acción si no
se le da la importancia que se debería? ¿Cómo erradicar una acción si no hay
profesionales especializados los cuales pueden ir minimizando acciones poco a
poco?
Lo que está claro con el presente ensayo es que como agentes de cambio, deberíamos de tener un hueco en los centros educativos (ya que por ello hemos estudiado el grado de Pedagogía basándose cuatro años en educación) digno el cual, nos permita hacer bien el trabajo y ser respetados y valorados como tal.
Se reivindica la consideración del orientador como un líder educativo el cual asume competencias de liderazgo y tiene que tener como objetivo máximo la escuela, la formación de individuos activos capacitados para aportar, evolucionar y acompañar a la sociedad a la que se integran, mejorando por lo tanto su conformación y calidad Martínez, A. C., Krichesky, G. J. y García, B. (2010).
Lo que está claro con el presente ensayo es que como agentes de cambio, deberíamos de tener un hueco en los centros educativos (ya que por ello hemos estudiado el grado de Pedagogía basándose cuatro años en educación) digno el cual, nos permita hacer bien el trabajo y ser respetados y valorados como tal.
Se reivindica la consideración del orientador como un líder educativo el cual asume competencias de liderazgo y tiene que tener como objetivo máximo la escuela, la formación de individuos activos capacitados para aportar, evolucionar y acompañar a la sociedad a la que se integran, mejorando por lo tanto su conformación y calidad Martínez, A. C., Krichesky, G. J. y García, B. (2010).
Por lo tanto debemos rescatar y empoderar el
trabajo que debe hacer un orientador en los centros educativos ya que en la
actualidad está infrautilizado.

Bibliografía.
Augusto, B. (2009). Agresividad
y relación entre iguales en las escuelas de secundaria en isla de Santiago de
Cabo Verde. Extremadura: Universidad de Extremadura.
Cerezo, F. (2001). Variables de
personalidad asociadas en la dinámica bullying (agresores versus víctimas) en
niños y niñas de 10 a 15 años. Murcia: Servicio de Publicaciones de la
Universidad de Murcia.
Rodríguez, R., Seoane, A.,
& Pedreira, J.L. (2006). Niños contra
niños: el bullying como trastorno
emergente. Alcalá de Henares: Hospital Universitario Príncipe de
Asturias.
Carbonel, T., González, G., & Machado, A. (2012). Estrategias pedagógicas para la solución de conflictos escolares. Escenarios, 10(1), 63-68. Recuperado de: https://uac.edu.co/images/stories/publicaciones/revistas_cientificas/escenarios/volumen-10-no-1/articulo6.pdf
Martínez, A. C., Krichesky, G. J. y García, B. (2010). El orientador escolar como agente interno de cambio. Revista Iberoamericana de Educación, 54, 107-122.

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